El día en que se fue

Los últimos rezagos de una existencia desecha yacían en el lecho de una pequeña habitación,
Le rodeaban algunos rostros abrumados que reflejaban la angustia y cercanos que acompañaron en el dolor,
-todos con los ojos rojos y dispuestos a soltar más lágrimas para cuando llegara el momento.

Momento esperado por él,
Anciano de cabello escaso, piel tersa y manos contraídas
– quizás por el trabajo de toda su vida- ,
sus pupilas desvanecidas parecían dagas ancladas al techo, como ideas fijas en su mente senil.

Ellas,
las hijas rezaban el rosario, luego regresaban a su lado y a su oído le decían;

“Duerme, vete en paz, sueña bailando con mamá esa canción que nos solías cantar,
vete papito lindo,
ve con ella y vete en paz”.

Él escuchaba, (Aunque parecía que no lo hiciera).
Las escuchaba e imaginaba encontrar las manos de su amante ida,
- tal como en el ayer-
La persona a quien le había dedicado su vida, desde el otro lado de la cortina lo esperaba,
Una lágrima anunció la despedida,
Y adormecido por la imagen, el abuelo se sumergió en el embriagador sueño eterno.

Una expresión dulce en su rostro reflejaba la tranquilidad que todos esperaban.
Él partió en busca del descanso definitivo.
- Padre, hijo y el espíritu santo ya lo habían bendecido.


Yo estaba pequeño
pero recuerdo su último suspiro,
las lagrimas que brotaron como rio (en especial las de mamá),
los abrazos que se multiplicaban
y luego un largo silencio discreto que inundo mi alma de calma

1 comentarios:

Diosaoasis dijo...

Que tristeza, un sueño eterno.

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